Carlos al volante por una ciudad limpia

Para Carlos la limpieza de su ciudad Nueva Gerona es lo más importante

Para Carlos la limpieza de su ciudad Nueva Gerona es lo más importante

Carlos, el chofer del camión “nuevo”, había sido objeto de persecución fotoperiodística cuando los equipos bajo su mando recorrían, en pos de la limpieza, la ciudad de Nueva Gerona. En aquella ocasión, confieso, ni siquiera vi su cara sino el camión Amplirrol trasladando recolectores desde los puntos hasta los vertederos. Observar la maniobra era un espectáculo, sin embargo, desconocía al hombre.

Desde el año 1988, cuando yo tenía apenas 6 años, inicia su labor en la entidad de Comunales, entidad encargada de la limpieza, el cuidado y el embellecimiento de la cuidad. Junto a mi colega Esmeralda Cardoso salí rumbo al taller de Comunales luego de que nos dieran referencias de su largo y buen desempeño laboral. Ella lo entrevistaría y yo haría algunas fotos para ilustrar el trabajo periodístico. Al llegar nosotros él no estaba, pero en escasos minutos llegó en su bicicleta con una sonrisa en la cara y el saludo cariñoso de un hombre sencillo.

Las primeras fotografías las hice cuando subía al camión, después me subí, escuchaba y apretaba el obturador simultáneamente. Había empezado a trabajar como rastrero a los 24 años y durante el período especial cambió de puesto mas no se fue y en unos años regresó al timón. Mi papá es chofer desde joven, ahora tiene más o menos la edad de Carlos, y sé cuando a alguien le gusta lo que hace.

Había cierta dosis de pasiCarlos el chofer del camión...Gerardo Mayet Cruzón, de amor a su trabajo en el rostro de Carlos Bargas Labrada. Miraba con las manos sobre el volante y sus ojos brillaban con el brillo de los años, de los años buenos, regulares y duros del buen cubano. Veía en él el sentir de alguien sin horarios sino con un compromiso y, más allá de su nuevo camión, que le gusta sentirse útil. Ése era el chofer del objeto metálico que había fotografiado meses atrás. Una persona importante, con una riqueza infinita que brindar: su constancia.

Ahora el verme por la calle me saluda con una sonrisa de amigo de muchos años. Le devuelvo el gesto con la seguridad que él seguirá al volante por la limpieza de esta bella ciudad.

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